Regulación del apetito.

Publicado: 09/02/2015 13:49 por Autor: Anabel Lisseth en Biología-Geología 1º
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El hipotálamo es una región nuclear del cerebro que forma parte del diencéfalo, y se sitúa por debajo del tálamo. Regula la liberación de hormonas de la hipófisis, mantiene la temperatura corporal, y organiza conductas, como la alimentación, ingesta de líquidos, apareamiento y agresión.

También es encargado de regular la hipófisis. El hipotálamo elabora sustancias que estimulan o inhiben las células de la hipófisis, para que éstas liberen hormonas, las cuales actúan, al verterse en la sangre, en las glándulas endocrinas de la periferia.

El hipotálamo contiene también los centros del hambre y de la sed.

En el hipotálamo hay unos centros que regulan el apetito:

-El centro alimenticio

-El centro de la saciedad.

La estimulación del hipotálamo lateral produce un aumento del hambre, por el contrario, la estimulación de los núcleos ventromediales del hipotálamo produce saciedad completa. El centro de la alimentación excita en forma directa el impulso de buscar comida mientras que el centro de la saciedad opera principalmente inhibiendo al centro del hambre.

El hambre y la sed son motivaciones fundamentales de nuestro comportamiento, impulsos que envía el hipotálamo, que ponen en marcha conductas instintivas cuya finalidad es la supervivencia del individuo.

El centro alimenticio está constantemente activo, es regulado por el centro de la saciedad, situado en el hipotálamo lateral. Si éste se lesionara traería consigo enfermedades como la anorexia mortal (muerte por no ingerir alimento) aunque tengan la comida al alcance. La lesión del centro de la saciedad producirá animales extremadamente obesos

En el centro de la saciedad existen unos receptores que detectan los niveles de glucosa en sangre y así tras la ingesta suben los niveles. La sangre circula, los niveles de glucosa son detectados y el centro de la saciedad inhibe en el centro alimenticio. Si este centro se eliminaran, se padecería de hiperfagia (la persona nunca está saciada)

Para esta regulación es necesaria la presencia de insulina. La insulina sería como la llave que abre la puerta en la célula para que la glucosa entre en ella. En los diabéticos, por falta de esto, tienen pérdida de peso. También tendrán polidipsia (beber mucho).

El diabético tiene los niveles de glucosa en sangre muy altos, pero siguen padeciendo hambre. Al no poseer insulina, la glucosa no entra en las células y no es detectado por los glucostatos y por tanto, tampoco es detectada en el centro de la saciedad (no se frena al centro alimentario).

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